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Saturday, May 7, 2011

Defying Gravity

Después de terminar de ver Outcasts decidí cambiar un poco de tercio, así que de un serie británica de ciencia ficción que no se renovó después de su primera temporada pasé a una serie estadounidense de ciencia ficción que no se renovó después de su primera temporada. Qué queréis que os diga, España y yo somo así, señora, y ya os conté en mi última entrada seriéfila mi particular relación con la ciencia ficción.

En Defying Gravity (2009) nos encontramos con la historia de la misión Antares, una nave con siete tripulantes en una misión que les llevará a visitar siete planetas en seis años. Un hito en la exploración espacial que, desde el primer capítulo, nos insinúan que no es sino una tapadera para algo más grande. Casi antes de comenzar la misión empiezan a ocurrir cosas extrañas...y hasta aquí puedo leer.


Los episodios alternan dos líneas temporales, el presente de la misión y cinco años antes, cuando los entonces candidatos a astronautas llevaban a cabo su entrenamiento. Estos flashbacks nos ayudan a entender el comportamiento de los protagonistas y sus relaciones personales. Porque son las relaciones personales entre los astronautas, entre sí y con el personal de tierra, las verdaderas protagonistas durante gran parte de la serie.

Defying Gravity me dejó buen sabor de boca. Empieza bien y va subiendo en intensidad a medida que cobra mayor importancia el misterio que envuelve la misión, hasta en el momento en el que algunas claves son finalmente desveladas. A partir de ahí baja la tensión. Los episodios que siguen desde ese momento hasta el final de la temporada están más basados en las relaciones entre los astronautas y, en particular, la pareja protagonista, lo que, al menos para mí, le quitan a la serie gran parte de su interés.

A pesar de esto último Defying Gravity es una serie correcta con una buena ambientación (si exceptuamos el truco para saltarse la falta de gravedad y, mucho más serio y sin molestarse en explicarlo, que las comunicaciones entre la nave y la Tierra fueran instantáneas) y una historia que engancha al principio y que parecía prometer. Sólo le faltó una cosa, precisamente la más importante, audiencia.

Bonus: Si habéis visto, o pensais ver, la serie, en la web podéis encontrar un par de páginas donde su creador, James Parriott, cuenta cómo iba a continuar y cuál hubiera sido su final.

Saturday, April 9, 2011

Outcasts

Cuando tenía 13 años solía aprovechar cada vez que pasaba junto a la librería que había cerca de casa para quedarme un rato ojeando los libros que había en uno de sus estanterías. La de la esquina de la derecha, visto desde la puerta, aunque realmente la disposición de la tienda impedía que se viera desde la entrada. Además, para llegar a ella había que entrar un trecho dentro de la tienda y bordear un expositor.

Pero a pesar de no estar muy accesible me sentía como en casa. Era la sección de Ciencia-Ficción. Allí desembocaba cada vez que mi madre me daba dinero para un libro, que ya tenía elegido de antemano. Y que, ante mi desconocimiento del género, solía elegir por una mezcla entre, en ese orden, su tamaño (mejor cuanto más gruesos), su sinopsis y si había recibido algún Hugo o Nébula, que entonces no sabía lo que eran, pero que si lo remarcaban en la tapa por algo sería.

Eran en su mayoría ediciones de bolsillo, aquellos míticos volúmenes de la colección Ciencia Ficción de Bolsillo de Ultramar, cuyos títulos llegué a memorizar y que aún me emociona al encontrarme en alguna librería usada, junto con otros de P&J, que editaba a Asimov. Allí compré las sagas de Dune, Fundación, El Mundo de Río y tantos y tantos otros que me transportaban a mundos lejanos donde cualquier cosa podía ser posible.

Ha pasado mucho tiempo desde entonces, y aunque mis gustos me llevaron por otros derroteros, todavía me gusta de vez en cuando volver a sumergirme en la ciencia ficción. Aunque, como entonces, no domine el género y siga guiándome por los mismos parámetros de entonces (y sí, el tamaño sigue importando).

¿Y por qué os suelto esta parrafada estilo Aquellos maravillosos años? Pues para haceros ver que me es imposible ser objetivo con la ciencia ficción. Que sólo por caer dentro de este género estoy dispuesto lanzarme a ver series como Santuary o Outcasts, a las que en circunstancias normales no me habría parado a echar un segundo vistazo.

Outcast nos traslada al planeta Carpathia. Allí un puñado de colonos ha fundado una colonia que puede ser la última esperanza de la raza humana, obligada a huir de una Tierra que ya no puede servirles de hogar. Carpathia parece reunir las condiciones ideales para empezar de nuevo: un planeta de parecidas características a la Tierra (si exceptuamos ciertas megatormentas que ocurren de cuando en cuando), y donde la vida parece no haber evolucionado más allá de plantas e insectos.

Pero los colonos pronto se verán repitiendo los mismos vicios de los que huían. A una soterrada lucha por el poder en el interior de la colonia se unen amenazas exteriores a las que deberá enfrentarse el presidente Tate, líder de los colonos, junto con sus hombres (y mujeres) de confianza.

Así descrito no tiene mala pinta, ¿verdad? Eso me pareció a mí cuando escuché hablar de ella por primera vez. ¿Dónde está entonces la parte negativa? En primer lugar en unos errores de casting clamorosos, con un puñado de actores, incluidos algunos protagonistas, que no pegan ni con cola, y que hasta que logras acostumbrarte a ellos (y con alguno no llegué a conseguirlo en toda la temporada) hacen que tomes distancia de lo que sucede en la serie.

El segundo problema está en los guiones. Outcasts sigue el clásico esquema de episodios autoconclusivos en los que al mismo tiempo se va avanzando en una trama general que los enlaza. Y las tramas propias de cada capítulo dejan, en general, bastante que desear, con mucho lugar común y mucho final fácil.

Pero bueno, diréis, algo bueno debía de tener cuando te la tragaste enterita, ¿no?

En efecto, y aquí volvemos al chaval de trece años que pasaba los ratos mirando libros de ciencia ficción. A pesar de todos sus defectos Outcasts consigue llevarnos a Carpathia, última esperanza de la humanidad. Poco a poco vamos descubriendo los detalles que forman la trama de fondo de la serie, los misterios a los que tienen que enfrentarse los colonos, y que nos muestran que en ese planeta hay más de lo que parece en una primera impresión. A pesar de mis quejas después de cada capítulo me quedaba con ganas de ver el siguiente para saber qué significaba esto, o a dónde iba a conducir aquello.

Y aquí está lo peor. Que después de ocho episodios esperando saber la serie es cancelada, con un último episodio que no sólo no desvela nada de los misterios que nos habían ido dejando caer, sino que además termina con un enorme cliffhanger. Odioso, ¿verdad?

Una lástima porque, a pesar de todo, yo hubiera visto una segunda temporada.

Monday, February 14, 2011

Criando malvas, la muerte en tonos pastel

Anoche puse la tele (para encender el disco duro, no penséis mal), y me encontré de frente con Olive Snook, la pizpireta camarera de The Pie Hole. Para aquellos a los que todo esto os suene a chino, os diré que estoy hablando de Criando malvas (Pushing Daisies), una serie estadounidense que estuvo en el aire durante dos temporadas entre 2007 y 2009.

Criando malvas parte de una premisa muy original (y aquí os voy a reventar la mitad del primer capítulo): su protagonista, Ned, es capaz de devolverle la vida a los muertos sólo con tocarlos. Pero si una vez revividos los toca de nuevo vuelven a fallecer, esa vez para siempre. Un poder que debe utilizarse con cuidado, porque si pasa un minuto sin volver a tocar al resucitado, la muerte se lleva a otra persona en su lugar. El único en conocer su secreto es un detective al que ayuda en sus casos permitiendo que interrogue a las víctimas de asesinato. Durante un minuto, claro.

Todo se complica cuando en una de sus investigaciones descubre el cadáver del amor de su infancia. Ned no puede evitar revivirla, y ambos se enamoran de nuevo. Pero es difícil mantener una relación cuando el más leve roce puede llevar a tu amor a criar malvas.

Cuando mi amiga (y gran seriéfila) Isa me la recomendó le expresé mis dudas de que con un comienzo tan fuerte como ese la serie aguantara más allá del piloto. Pero le di un voto de confianza y me lancé a verla. Y me encontré con una serie divertida, tierna, que mezclaba romanticismo y humor negro, humor y misterio, con una estupenda ambientación con cierto aire retro y tonos pastel (amén de muchos pasteles).

La primera temporada se redujo a nueve capítulos de los veintidós previstos debido a la huelga de guionistas de 2007. Nueve episodios en los que uno se va encariñando con los personajes y le hacen tener ganas de continuar con la segunda.

Desgraciadamente la serie naufraga en su segunda temporada. Intentando no quedarse estancados, los guionistas recurren a nuevas tramas al tiempo que dan más peso a algunos personajes secundarios. Pero la serie se apoya demasiado en la relación entre pareja protagonista y en una situación que no aguanta más estirones. Las tramas se vuelven repetitivas y las historias que deberían servir para dar una cierta continuidad aparecen y desaparecen sin ton ni son, confundiendo al espectador que no sabe hacia dónde se dirige la serie.

A pesar de todo, Criando malvas es una serie original y entretenida que merece la pena ver, aunque sólo sean sus primeros capítulos.

Monday, January 24, 2011

Extras

A cuenta de la polvareda levantada por los chistes de Ricky Gervais en la gala de los Globos de Oro, me he acordado de esta serie que protagonizaba el cómico británico. Coproducida por la BBC y HBO cuenta con dos temporadas de seis episodios cada una más un especial.


Extras es la historia de dos... pues eso, de dos extras que van dando tumbos de producción en producción sin conseguir nunca más que aparecer de simples figurantes. Maggie (Ashley Jensen) es una chica un poco simple que, aunque no está contenta de la vida que lleva, tampoco le pide mucho más. En el otro extremo está su amigo Andy (Ricky Gervais); un perdedor que se decidió tarde por la interpretación, pero que está convencido de su valía. Andy quiere ser actor, y el su primer objetivo, e hilo conductor de la primera temporda, es conseguir un papel con frase. Esto da lugar a algunos de los mejores momentos cómicos de la serie, siempre y cuando seas capaz de aguantar la vergüenza ajena ante un Gervais que no duda en hacer la pelota o humillarse hasta el ridículo ante directores, estrellas o cualquiera que piense que pueda ayudarle.

Pero el principal gancho de la serie son los actores invitados. En cada episodio aparece un famoso que se interpreta a sí mismo. O, mejor dicho, a una versión exagerada de sí mismo. Por ejemplo, en el primer episodio vemos a  un Ben Stiller convertido en una caricatura de divo con grandes humos que quiere ganar prestigio dirigiendo su primera película. Y en la lista aparecen también una Kate Winslet dando consejos sobre sexo telefónico, un Orlando Bloom al que Maggie hace dudar de su encanto o un Daniel Radcliffe desesperado por demostrar que ya no es un niño.

Las estrellas invitadas son al mismo tiempo lo mejor y lo peor de la serie. Mientras que a veces son capaces de regalarnos grandes momentos cómicos (mi favorito cuando Sir Ian McKellen explica a Gervais su método para interpretar a Gandalf en El Señor de los Anillos), cuando el invitado es un personaje local el interés del capítulo decae bastante.



Peronalmente la primera temporada me pareció, salvo algún altibajo, bastante divertida. Pero en la segunda el nivel bajó bastante, aunque antes de contaros por qué tengo que poner una alerta de spoiler.

<INICIO DE SPOILER>
Al final de la primera temporada Andy finalmente ve realizado su sueño: ha logrado vender la idea de una teleserie en la que interpretará uno de los personajes. Pero como pasa en muchos cuentos, cuando el protagonista cumple sus ilusiones se da cuenta de que no eran como había soñado: su papel es el del típico personaje-caricatura restringido a una coletilla graciosa. Llega la fama pero acompañada del desprecio de sus compañeros de oficio. Andy pasa la temporada intentando ganar el respeto perdido, pero ya no es lo mismo, ya no tiene tanta gracia; la empatía que despertaba como perdedor no consigue trasmitirla como triunfador descontento. Tal vez porque, como me recordó un amigo al hablarle de la serie, aquí perdonamos todo salvo el éxito.
<FIN DE SPOILER>

En definitiva, una serie que merece un vistazo si comulgas con el humor de Gervais, aunque sólo sea a los episodios donde aparece algún actor que os guste. Y mucho mejor si es en la primera temporada.

Friday, January 14, 2011

Sherlock

¿Cómo actuaría el famoso detective creado por Arthur Conan Doyle si viviera hoy en día? A esta premisa intenta responder Sherlock, una miniserie de tres episodios de hora y media de la BBC.


El primer episodio nos presenta a John Watson, antiguo médico del ejército, luchando contra las secuelas de su paso por Afganistán. Intentando volver a la vida normal Watson cruza su camino con Sherlock Holmes, la más grande mente deductiva de la historia. Sin quererlo acaba siendo arrastrado por el torbellino que levanta el investigador a su paso y participando en la investigación de sus casos.

Desde mi punto de vista, es precisamente en la interacción entre estos dos personajes.donde recae el mayor interés de la serie. Watson, un hombre normal, aunque curtido por su paso por el ejército, frente a un Holmes que no sabe ver más allá de su genialidad, una mente entregada al más difícil todavía. Compone Martin Freeman un Dr. Watson simpático y natural, aunque su principal papel en la serie parezca el de hacer de sparring dialéctico del detective

Los guionistas han mantenido a muchos de los personajes que rodeaban al detective en los libros de Conan Doyle: la sr. Hudson, el inspector Lestrade, Mycroff Holmes y, por supuesto, el genio maligno Moriarty. También han adaptado (dulcificando algunas) las manías de Holmes y, por supuesto, han mantenido sus geniales deducciones.

Aquí es donde los creadores de la serie han tenido uno de sus grandes aciertos. Nunca he sido seguidor de Sherlock Holmes (ni, en general, de cualquier otro detective literario); esos grandes finales donde el investigador resuelve el caso a partir de detalles insignificantes siempre me han parecido forzados. Ante esto los guionistas parecen haber pensado: si no lo podemos hacer creíble, al menos hagámoslo espectacular. Las deducciones de Sherlock son tan retorcidas que superan todo lo posible para entrar en el puro espectáculo. Esto es especialmente acusado en el primer episodio, sin duda el mejor de los tres, donde un Holmes desbocado nos muestra cómo componer una historia a partir de... Bueno, no quiero reventároslo, mejor lo veis vosotros.

En resumen, una serie entretenida, con algún momento muy divertido. Lástima que no sea capaz de mantener el nivel del primer episodio y los dos siguientes (especialmente el segundo), se vuelvan confusos a ratos, con momentos en que el ritmo baja demasiado.

Y, para terminar, un comentario dirigido sólo a los que hayáis visto ya el primer episodio después del Sigue leyendo.

Lo que me resultó más flojo del primer episodio fue el enfrentamiento final. Tal vez porque ya había visto antes una versión mucho mejor en La Princesa Prometida, en el duelo de inteligencias entre Vizzini y el Pirata Roberts que os incluyo a continuación. Sólo lo he encontrado en inglés sin subtítulos, pero si habéis visto la película os bastará para recordar la escena (y si no... ¡¡¡como que si no!!! ya estáis corriendo al... ¿videoclub?) .

Saturday, October 30, 2010

Community

Me encanta Community; no había visto seis episodios seguidos de una serie desde Arrested Development.

Y dicho esto, creo que ya ha quedado más o menos claro lo que pienso de sobre la serie. Pero si queréis que os cuente un poco más, adelante.



(SPOILER) Community cuenta la historia de Jeff Winger (Joel McHale), un abogado al que le han impedido seguir ejerciendo, básicamente por carecer de título de abogado. Para poder volver a su profesión se matricula en Greendale,  esperando poder salir de allí lo antes posible. Nada más llegar conoce a la guapa Britta (Gillian Jacobs, posiblemente el personaje más soso de la serie) y pone en marcha su arsenal de seducción. Y si para ello es necesario fingir que sabe español,  se finge. Y si hay que montar un grupo de estudio de español, se monta. (FIN DEL SPOILER)

La serie gira alrededor de un grupo de estudio de español en un desastroso community college. Aunque el personaje principal sea el cínico Jeff Winger, el verdadero peso humorístico de la serie está en el resto de integrantes del grupo: una joven empollona, una promesa del deporte algo torpe que tuvo que abandonar por una lesión, una ama de casa separada, una antigua activista, un magnate sexagenario y maleducado (interpretado por, en pie y saluden, ¡el mismísimo Chevy Chase!) y Abed, un personaje abducido por las películas y series de televisión, digno de competir por el cetro de los tipos raros en comedias con el mismísimo Sheldon Cooper.

Community tiene todo lo que le pido a una serie de humor: veinte minutos de guiones ágiles, buenos secundarios y la capacidad de hacerme soltar una carcajada por episodio. La primera temporada empieza bien y se va superando con el paso de los capítulos, al tiempo que la serie empieza a sacarle jugo a todos los personajes. Pero su culmen se alcanza en un par de episodios en que los guionistas se desmelenan y juegan con la historia a su antojo, como el antológico Modern Warfare, donde una partida de paintball se convierte en un constante guiño a los clichés del cine de acción. Además, personalmente me encantan las despedidas de cada capítulo que hacen Troy y Abed (como la que reproduzco más abajo)

Comminity está ahora al principio de su segunda temporada, que desgraciadamente parece haber bajado el nivel con respecto a la primera. Esperemos que se solucione con el paso de los episodios.

Y si tenéis curiosidad en saber si el grupo saca provecho a sus clases de español, os dejo con este rap con el que se atreven recién empezado el curso:


Y, por si todo lo anterior fuera poco, también me encanta su sintonía:

Sunday, September 19, 2010

Misfits

Como todos los veranos, según iban acercándose las vacaciones fui haciendo acopio de series que tenía interés en ver. Desgraciadamente este año no tuve muy buen ojo, y entre las que escogí, una acabó en decepción y otras dos me tienen todavía dudando si vale la pena acabar la temporada. 

Pero también hubo su acierto; precisamente en la que menos confianza tenía a priori. A pesar de que había oído hablar bien de ella, Misfits tenía un par de cosas que no terminaban de convencerme. Primero: protagonistas adolescentes. Segundo: su argumento; un grupo de candidatos a delincuentes juveniles que tras caerles un rayo descubren que tienen poderes. Adolescentes + superpoderes... hay que reconocer que la probabilidad de que saliera mal era bastante alta.



Sin embargo no es así. La serie es entretenida con algunos momentos muy buenos. El argumento mantiene la tensión, los personajes tienen atractivo y como sólo tiene seis capítulos no da tiempo a que se te haga pesada.

De hecho uno de sus mayores inconvenientes es que sólo tiene seis capítulos. ¿Falta mucho para la segunda temporada?

Monday, September 13, 2010

Decepcionado con Glee

Recién terminada la primera media temporada de Glee escribía una entrada comentando lo que había  disfrutado viéndola. A pesar de que fuera una historia muchas veces contada (un coro formado por los inadaptados del instituto que, bajo dirección de un profesor bueno, buenísimo, se enfrentaba contra todas las adversidades personificadas en la directora de las animadoras), sus toques de humor ácido (sin pasarse) y sus personajes caricaturizados hacían que se viera con una sonrisa.

Y no solo por mí. Glee se convirtió en el fenómeno del año en EEUU, con miles de discos vendidos y multitudinarias giras.

Así que este verano me fui bien preparado con los capítulos que me faltaban para disfrutarlos en los ratos muertos. Qué decepción. Se la habían cargado. ¿Dónde están las historias absurdas, dónde los personajes estrafalarios (Rachel no es tan histriónica, ni Puck tan gamberro, ni la Sta. Emma tan obsesiva...), dónde el sentido del humor?

Habían desaparecido todos los detalles que hacían de la serie algo distinto y se había convertido en más de lo mismo; en una serie para toda la familia con tramas facilonas (y no es que antes fueran muy retorcidas, pero algo más de pimienta tenían). Y con canciones. Con muchas canciones. Con tantas canciones que algunos episodios acababan convertidos en largos videoclips con apenas tiempo para desarrollar una historia.

Lástima. Menos mal que encontré otras series para pasar el verano entretenido, pero eso ya es otra historia...

Sunday, June 27, 2010

Kings

Kings fue la arriesgada y fallida apuesta que lanzó el año pasado la cadena NBC. La recreación de la historia del rey David traída a los tiempos modernos no logró enganchar el suficiente número de espectadores y acabó siendo cancelada en su primera temporada.


Argumento: Ian McShane interpreta al rey Silas, soberano de Gilboa, un joven estado surgido de la unión de varios países tras una cruenta guerra. Silas es el unificador y el alma de Gilboa, un rey que se cree designado por Dios hasta el punto que cree que Dios se comunica con él mandándole señales. El mayor problema al que debe enfrentarse el rey Silas es la larga guerra que enfrenta Gilboa con sus vecinos de Garth, equipados con el poderoso tanque Goliath.

Es precisamente en una desigual lucha contra un Goliath como salta a la fama David Shepherd, un joven del pueblo, de estampa noble y sincera, el héroe que el país necesita para recuperar la esperanza. El cínico Silas se da cuenta de las posibilidades que le brinda David y lo llama a la corte, iniciándose una relación de admiración y desconfianza entre ambos.

Mi opinión: Llegué a Kings tras acabar Deadwood. Tenía buenas críticas y, sobre todo, era una oportunidad seguir en la compañía de Ian McShane. Las diferencias a priori no parecían muchas, si en Deadwood McShane interpretaba a un alcahuete cínico y sin escrúpulos que dominaba el pueblo aplicando su particular código de honor, en Kings da vida a un rey cínico y sin escrúpulos que dominaba el país aplicando su particular código de honor. Aunque reconozcámoslo, el rey Silas no le llegaba al cinturón al malhablado Al Swearengen. Entre otras cosas porque una cadena generalista como la NBC no podía permitirse tener a alguien de la calaña de Swearengen en una serie de prime time.

Y éste es, en mi opinión, uno de los defectos de la serie: quedarse a medio camino. Da la impresión que hubiera podido ser una gran serie de haber podido explorar la parte sórdida de los personajes. Tal vez si hubiera gozado de la libertad de algunas series de cable (como la mencionada Deadwood) estaríamos hablando de una de las series de la temporada.

Son precisamente los personajes más oscuros los más atractivos de la serie (como en tantas otras). En éste sentido rechina especialmente la elección del blandito Christopher Egan como David para dar la réplica al rey Silas de Ian McShaen. Es un literal David contra Goliat sin hondas que valgan. McShaen se merienda a Egan (y a la mayoría del reparto) cada vez que entra en cuadro. Y conforme avanza la serie, también crece el personaje  de la reina Rose, precisamente cuando empieza a mostrar su lado oscuro.

En definitiva, una serie por encima de la media (aunque con los habituales episodios de relleno), a la que le faltó valentía para convertirse en grande. 

Ah, y para terminar un par de cosas: primero un aviso; los guinistas no tuvieron en cuenta la desaparición de la serie a la hora de finalizar la temporada. Las tramas quedan en el aire a la espera de una segunda temporada que no llegará. Y, como curiosidad, Kings también nos ofrece la posibilidad de volver a ver a un crecidito Macaulay Culkin en un papel secundario que aparece a mitad de la temporada.

Friday, April 9, 2010

Gusto por las verduras

Un consejo: nunca te cases. Y si te casas no dejes que tu mujer vaya a la verdulería sola, ¿de acuerdo? Ella iba tres, cuatro veces a la semana a comprar frutas y verduras. Le dije: "¿Por qué no hacemos una compra grande?". No, ella no quiso. Siempre estaba allí. Empecé a sospechar, ¿sabes? Cuando tu mujer sale a las 8 de la noche a comprar coliflores...

Escuchado en la serie Extras.

Monday, March 15, 2010

Deadwood, una mirada diferente al salvaje oeste

Deadwood es una ciudad de Dakota del Sur, con una población de 1282 habitantes en 2006, surgida en pleno territorio indio a finales del S. XIX por aventureros en busca del oro de las Black Hills. Pero Deadwood también es una serie de televisión de HBO basada en los acontecimientos que sucedieron en esta ciudad en el momento de su incorporación a los EEUU, en una época en la que tenía "un promedio de una muerte al día y que un 90% de las mujeres locales eran prostitutas". De hecho casi todos los personajes que aparecen en la serie se corresponden con personajes reales de la historia de Deadwood.


Deadwood sólo conoció tres temporadas (2004-2006) antes de su cancelación, en las que le dio tiempo a ganar el favor de la crítica, junto con ocho premios Emmy y un Globo de Oro. Era una de esas series que dan sentido a la frase de que el mejor cine actual se hace en la televisión. Todo en ella estaba cuidado al detalle: un guión trabajado, estupendos actores y un sensacional trabajo de ambientación. Deadwood te hace sentir realmente en medio de una ciudad de frontera, donde todo es sucio, desde el lodo que cubre las calles hasta el alma de sus habitantes. Y fue precisamente esto lo que precipitó su fin: todo estaba tan bien cuidado que la serie resultaba demasiado cara.

La serie arranca cuando Seth Bullock, antiguo sherif que quiere volver a empezar, llega a Deadwood. Casi al mismo tiempo entra en el pueblo una leyenda del salvaje oeste, el pistolero Wild Bill Hickock. Allí cruzarán sus destinos con los Garret, pareja de buena posición del Este que busca fortuna que le independencia frente a su familia, junto con el resto de habitantes del poblado, entre los que se encuentran el doctor Cochran, la prostituta Trixie y, sobre todo, Al Swearengen, dueño del salón La Gema; un ser inteligente y despiadado que lucha por mantener el control del poblado ante los recién llegados. El actor británico Ian McShane le saca todo el partido a un papel listo para el lucimiento, un villano clásico con corazón de hielo pero que al mismo tiempo sigue su propio código de honor.

Hasta aquí la parte positiva. Pero Deadwood también tenía sus críticos, que le reprochaban ser una seria donde nunca pasaba nada. Una afirmación exagerada, aunque con su parte de verdad. Deadwood no es una serie de acción, se basa más en los diálogos y en las interacciones entre los personajes. Sin embargo es cierto que a veces da la impresión de gustarse demasiado, y adorna el guión con monólogos en ocasiones soberbios, pero que en otros momentos lastran el desarrollo del capítulo. (ATENCIÓN, DETALLES DE LA TRAMA) Además, y para mí es su principal fallo, durante cada una de las temporadas todo parece orientado hacia un final épico donde se enfrentaran todas las fuerzas puestas en marcha durante los capítulos anteriores. Pero salvo la primera, que acaba con un gran último capítulo, las dos siguientes acaban atropelladamente, desperdiciando la tensión creada (FIN DEL AVISO).

Otro punto en contra de Deadwood es su falta de final. Después de anunciar su cancelación se habló de cerrarla mediante dos películas, idea que finalmente no quedó en nada. Una lástima que una serie tan digna no obtuviese el final que se merecía. 

Podéis encontrar más información sobre Deadwood en Vaya Tele.

Wednesday, February 24, 2010

El Día de los Trífidos (o la invasión de las aloe veras asesinas)

The Day of the Triffids es un clásico de la ciencia-ficción de John Wyndham, que había sido llevado anteriormente tanto al cine como a la pequeña pantalla. Cuando escuché hablar de ella me dije “hombre, hace tiempo que no ves nada de ciencia-ficción, con lo aficionado que has sido siempre, vamos a darle una oportunidad”. Mejor me hubiera ido comprándome el libro.

triffids_2009_tv_show

Los trífidos son unas plantas que, en la versión de la BBC, producen un combustible gracias al cual hemos logrado evitar el calentamiento global. Sólo tienen un problemita: como no podía ser de otra forma a nuestros amigos los trífidos no hay nada que les guste más que un buen filetito de carne humana. Y además son capaces de moverse. Por eso están recluidos en unas granjas especiales de máxima seguridad. Pero claro, como todos sabemos “devorador de carne humana” y “máxima seguridad” son dos cosas que no pueden ir juntas en una historia de que se precie. Y llega el momento (no os cuento cómo para no reventar la trama) en que los trífidos salen a pasear y buscarse algo que llevarse a la… ¿corola? ¿salvia? (Yo me pregunto, ¿de dónde viene esa manía de todos los monstruos carnívoros por la carne humana? ¿Por qué en cuánto dejas a uno suelto se va corriendo a buscar una ciudad, centro comercial… en lugar de irse a una granja a pegarse un atracón de carne de vaca, que además no tienen armas para defenderse?).

Los protagonistas son un científico que ha dedicado su vida a estudiar a los trífidos y una presentadora de televisión. Tendrán que enfrentarse, además de a las plantas carnívoras, a el malo, el que siempre intenta aprovechar la ocasión en su provecho en vez de arrimar el hombro para acabar con la amenaza. No suena a nada nuevo, pero eso no quiere decir que no tuviera los ingredientes para hacer un divertimento que te mantuviera en tensión durante un rato. Pero eso no ocurre. El guión es bastante flojo, lleno de lugares comunes, y va saltando de una situación a otra sin molestarse en enlazarlas de manera coherente.

Además falla una de las condiciones básicas para hacer que la historia funcione: los malos. Qué sería de La Guerra de las Galaxias (la trilogía de verdad, ojo, no la postiza de luego) sin Darth Vader, de Alien sin su ídem, o de El Inspector Gadget sin el Dr. Mad… Los trífidos no se muestran bien al principio, y uno acaba entendiendo por qué. Vale que una planta carnívora no da para mucho (salvo que estemos hablando de La Pequeña Tienda de los Horrores, claro), pero la primera vez que vi a un trífido sólo pude pensar en la aloe vera que tengo en la terraza. Lo cual estuvo bien, porque sirvió para recordarme cuánto hacía que no la regaba, que la pobre se estaba viniendo abajo.

Eso las plantas. El malo humano es todavía peor. De opereta. Y como hoy tengo el día generoso no quiero ponerme a hablaros del final, pero vamos…

Total, que no la recomiendo (aunque no sé si se me ha notado mucho).

Sunday, January 3, 2010

Glee

Lo confieso, me gusta Glee. A pesar de que las primeras veces escuché hablar de ella no me llamara nada la atención. Es normal; si te dicen que la serie va de un profesor de instituto muy bueno, muy bueno, que decide montar un coro al que sólo se apuntan los inadaptados, que cuenta con la oposición de la jefa de animadoras que es muy mala, muy mala, y que hay enamoramientos adolescentes, triangulos amorosos, historias de superación personal... lo menos que puede uno pensar es "esto ya lo he visto. Muchas veces".



Y es cierto. Está llena de tópicos, sabes cómo va a acabar, está pensada para todos los públicos... pero me enganchó. Su sentido del humor, su utilización de personajes caricaturizados, pero aún así muy cercanos, y su ritmo (aunque confieso que me salto la mayoría de las canciones) hicieron que esperara impaciente cada nuevo episodio.

Porque, aunque se le puedan poner muchos reparos, Glee entretiene. Durante cuarenta minutos hace que te olvides de tus preocupaciones. Y si, además, te arranca una sonrisa, pues qué más quieres.


Sunday, December 6, 2009

Curb your enthusiams (Larry David)

A ver cómo lo digo... No me ha gustado Curb your enthusiams. Ya está. No ha sido tan difícil.

Y es que uno casi se siente mal diciéndolo. Estamos hablando de una de las series favoritas de la crítica, con siete temporadas a sus espaldas y reciéntemente elegida como una de las mejores de la década. Y, además, ¡escrita y protagonizada por uno de los creadores de Seinfeld, mi serie de referencia durante mucho tiempo!



Pero lo que no puede ser, no puede ser, y Curb your enthusiams se ha sumado a mi lista de series ensalzadas por la crítica que me dejan indiferente (junto con Breaking Bad y Entourage, aunque confesar esto seguramente haga que haya quien me borre de su lista de recomendadores). Creedlo, a mí me duele más que a vosotros.

Curb your enthusiams cuenta la vida de Larry David, cómico, guionista y productor que juega a interpretarse a sí mismo (o, más bien, crea un personaje que hace pasar por él). Esto le da margen para la aparcición ocasional de figuras de la pantalla como Ted Danson o varios de los actores del reparto de Seinfeld, serie de la que, como he dicho antes, fue uno de los creadores. Al igual que Seinfeld, Larry David basa su comicidad en los diálogos y en situar a sus personajes en una situación en principio normal que va retorciéndose hasta el absurdo.

Pero lo que en Seinfeld me provocaba la carcajada aquí apenas despierta una sonrisa. La serie depende demasiado de su personaje principal que no llega a generarme la empatía suficiente como para meterme en su historia. Lo mismo sucedía en Seinfeld, pero allí el protagonista estaba rodeado por un estupendo abanico de secundarios que acababan apropiándose de la pantalla.

Wednesday, November 11, 2009

Flight of the Conchords

Dentro de la búsqueda para llenar el vacío que me ha dejado acabar la última temporada de Arrested Development he probado con Flight of the Conchords.



La serie que cuenta las desventuras de Jemaine Clement y Bret McKenzie, dos músicos neozelandeses interpretados por los humoristas y músicos neozelandeses Jemaine Clement y Bret McKenzie, y sus intentos por triunfar en la Gran Manzana. Y digo intentos porque su futuro (y su presente) no parece muy prometedor. Eso sin tener en cuenta que como músicos también dejan bastante que desear.

Siempre escasos de dinero, con un desastroso manager y acosados por su única fan, los dos músicos no se rinden y encaran la vida con una actitud entre expectante y resignada que constituye una de las características de la serie: sin lugar a duda Jemaine y Bret son los dos personajes más lacios de la televisión actual. Ese pasotismo, esa actitud ante la vida es lo que les da parte de su originalidad, y la responsable de que o bien simpatices con ellos o bien te resulten cargantes, a veces las dos cosas en el mismo capítulo.

Flight of the Conchords tiene unos diálogos originales y, si comulgas con su sentido del humor, divertidos. Pero sin duda una de las características distintivas de la serie es que en todos los capítulos los protagonistas se marcan un par de canciones (esta vez sí bien interpretadas) compuestas por los propios actores.

La serie ha acabado ya su segunda temporada con bastante buenas críticas en diversos foros, aunque parece que no va a tener una tercera, debido al esfuerzo que les supone a los Jemaine y Bret reales componer nuevas canciones para la serie.

¿La recomiendo? Pues ni sí ni no. Yo la pillé sin saber bien lo que iba a ver y, tras una primera impresión negativa, consiguió engancharme durante gran parte de la primera temporada, hasta tal punto que me dediqué a recomedarla a todas mis amistades serieadictas como una digna competidora de The Big Bang Theory. Pero lo que era original al principio fue volviéndose repetitivo, el pasotismo de los protagonistas pasó de simpático a enervante y las canciones, salvo excepciones, no mantenían el nivel y cortaban la acción del episodio.

Aún así la serie es original, con momentos muy divertidos; merece una oportunidad.

Y por si os ayuda a decidiros os dejo una de mis canciones favoritas de la serie: The Most Beautiful Girl (In The Room).


Tuesday, November 10, 2009

¡Feliz cumpleaños, Barrio Sésamo!

Hoy hace cuarenta años que se emitió el primer episodio de Barrio Sésamo. Cuántas horas de mi niñez frente a la tele viendo discutir a Epi y Blas (¿Estás despierto, Blas?), contar al Conde Draco (¡Ja, ja, ja! ¡Seis murciélagos volando por el castillo!), escuchando a "Gustavo, el reportero más dicharachero de Barrio Sésamo" o aquello de "¿Es un pájaro? ¿Es un avión? No... es... ¡Supercoco!"



Para celebrar los cuarenta años de estos geniales personajes os dejo un sketch de Epi y Blas y otro del Conde Draco. Eso sí, vedlos bajo vuestra responsabilidad. Porque no sé si sabéis que el DVD con las dos primeras temporadas de la serie salió hace un par de años editado en EEUU con la advertencia “Los primeros episodios de ‘Sesame Street’ son para mayores y podrían no ser adecuados para los preescolares de hoy”.

¿Por qué? Pues entre otras cosas porque el Monstruo de las Galletas se come una pipa al final de un skecht (lo que puede inducir a los niños a fumar o comerse las pipas) o porque en un episodio una niñita se va cogida de la mano a casa de un desconocido a tomar leche y galletas.

Lo cuentan, junto con algún otro ejemplo, en The New York Times, y lo reelaboran en Público.





Sunday, October 25, 2009

Arrested Development

Esta es la historia de una familia rica que lo perdió todo, y de un hijo que no tiene otra opción que luchar para mantenerlos unidos.

Acabo de terminarme la tercera temporada (y última) de Arrested Development y lo único que me viene a la cabeza es si empezar a verla otra vez desde el capítulo uno, temporada uno. Qué queréis que os diga, A. D. ha sido la serie con la que mejor me lo he pasado en bastante tiempo. Por si esto no es suficiente para convenceros de que empecéis a verla YA, os cuento un poco más.




¿De qué va? Pues como dice la introducción, los Bluth son una familia rica que de repente se ve sin nada cuando los federales encierran al patriarca por estafa. Pero qué familia, una colección de sujetos a cuál más estrambótico (un mago inútil, un cuarentón dominado por su madre, la madre manipuladora y alcohólica...) unidos por una sola cosa: seguir disfrutando del mismo tren de vida aunque la empresa esté arruinada. Frente a ellos el hijo pequeño, el único cuerdo en esa familia de locos que intenta con todas sus fuerzas salvar su empresa de ellos mismos.

Son los personajes el mayor acierto de la serie. En los primeros epidodios dan la impresión de estar excesivamente caricaturizados, pero según avanza la serie te das cuenta de que no es ninguna impresión: son así. Y eso es lo que los hace grandes. En otras series cómicas personajes "normales" van idiotizándose cuando los chistes se agotan (como Homer Simpson o todos los de Friends), pero aquí no pueden ir a peor. Esto no significa que sean tontos, sino que desde el principio se juega con la exageración que, al volverse norma, hace que la historia sea creíble siempre que aceptes sus reglas de juego.

Arrested Development, emitida en EEUU entre 2003 y 2006, es una comedia con episodios de unos veinte minutos durante los cuales no deja nunca de pasar cosas. Es la serie con el ritmo más alto que he visto nunca, lo que consiguen gracias a un omnipresente narrador que va enlazando las distintas situaciones. Al principio la continua voz en off puede parecer extraña, pero poco a poco se convierte en un personaje más que en algunos episodios se lleva las mejores frases.

En algunos foros se considera Arrested Develpment, junto con Curb Your Enthusiasm (en España El show de Larry David) y The Office, como los últimos renovadores de la comedia televisiva. Y de las tres es la única que no ha sido estrenada aquí. Claro, que las otras dos han sido condenadas a la madrugada por nuestros avispados programadores.

Y, si finalmente os dejáis enganchar por A. D., y al llegar al final os sentís tan perdidos como yo, un consuelo: con un poco de suerte para 2011 se espera una película basada en la serie (aunque se ha desmentido y vuelvo a confirmar varias veces). A ver cómo aguanto hasta entonces. De momento, me despido con la sintonía de entrada de la serie, compuesta por David Schwartz (responsable también de la de Doctor en Alaska).

Tuesday, October 20, 2009

¿Crees en la reencarnación?

Chuck: ¿Tú crees en la reencarnación?

Emerson: Pues no. El planeta está hecho mierda. Ahora eso es problema de los críos. Si nos reencarnamos será nuestro problema.

Escuchado en Criando Malvas.

Tuesday, October 13, 2009

Dr. Horrible’s Sing-Along Blog

Este fin de semana me he dedicado a ver un par de veces mi nuevo DVD de Dr. Horrible's Sing-Along Blog. ¿Hacía falta comprarlo? Es cierto que ya me había hartado de verlo en Youtube y similares. Y sí, también es verdad que tengo la banda sonora en el coche y me sé de memoria las canciones. Pero aún así verlo otra vez en mi salón, con buena calidad de imagen y sonido ha supuesto volver a disfrutarla (casi) como la primera vez. Además sólo cuesta diez dólares y está el gusto de tenerlo físicamente (aunque eso sea taaan siglo XX).



¿No sabes de qué va el Dr. Horrible? Pues vete quitando tres puntos de friki mientras te cuento:


El Dr. Horrible _(Neil Patrick Harris) es un genio del mal, o casi. Pero su actuación no deja de tener algo de altruísta: cree firmemente que la sociedad está podrida, y que la única forma de arreglarla sería... gobernándola él. Aunque de momento no va en buen camino; sus acciones suelen acabar desbaratadas por su némesis, el Capitán Hammer (Nathan Fillion), impidendo que se cumpla su sueño de ingresar en la Malvada Liga del Mal.

Cuando no está ejerciendo de Dr. Horrible, su alter ego Billy es un muchacho tímido enamorado de una chica (Felicia Day) que va a su misma lavandería, pero a la nunca se ha atrevido a dirigir la palabra.

Ah, se me olvidaba algo básico, el Blog Cantado del Dr. Horrible es, como su propio nombre indica, un musical, que costa de tres actos de unos 15 minutos cada uno. Fue creado por Joss Whedon (Buffy, Firefly) durante la huelga de guionistas de 2008 y emitido exclusivamente por internet. El éxito fue tan grande que el primer día se colapsó el servidor durante varias horas.

Y la verdad es que no es para menos. A la estupenda interpretación de Neil Patrick Harris se unen personajes entrañables, una historia divertida y un puñado de buenas canciones. Y si a estas alturas no te he convencido aún para verlo, pues allá tú. Por si acaso te dejo el primer episodio, que yo voy a volver a darle al play.



Más información en Zonafandom y ¡Vaya tele!